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Hora de construir desde cero en Venezuela

Se sabe que Venezuela se haya en una situación difícil. Que progresar en un país en crisis económica, política y social genera más obstáculos de los que evade para un joven que aspira independizarse, tener hijos, escalar laboralmente, etc. También se sabe que hay otros países en donde vivir no se hace tan cuesta arriba. No se tiene a dónde llegar, pero se puede construir ese espacio con esfuerzo y paciencia. En ese caso, tal vez no seamos venezolanos de Venezuela pero sí al menos seremos venezolanos en otro lugar, y eso es suficiente.

Usualmente se toma la decisión de vivir y desarrollarse en el país de origen por mera costumbre. Si las cosas además andan bien, entonces el cuestionamiento nunca aparece. Y si aparece, muchas veces la mejor respuesta es la más fácil: “Me quedo porque tengo mi familia aquí, porque aquí me crié, porque hablo este idioma, porque todos mis contactos están aquí, etc.”.

En Venezuela ese modelo de pensamiento no soluciona muchos cuestionamientos generales de la población. Si bien las redes de apoyo y de contacto siguen existiendo dentro de la sociedad venezolana, su alcance cada vez se hace menor en la medida en que el poder adquisitivo se desploma. Muchas familias también se han dividido porque algunos de sus miembros migran, y el idioma parece ser una barrera cada vez más superable para cualquier persona. Quedarse hoy día en Venezuela es sinónimo a vivir en una situación difícil y además peligrosa.

Irse a vivir en el extranjero tampoco es ese tipo de decisiones que se toman para aligerarse la vida. Ciertamente, emprender dentro de sociedades distintas, donde se debe construir desde cero, es también una situación complicada y difícil. Si bien en muchos países la economía permite el progreso, existen muchos factores sociales, políticos y culturales que podrían aislar la posibilidad de tener una vida plenamente satisfactoria.


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Es por eso que quedarse hoy día en Venezuela es ese tipo de decisiones que no se pueden enfocar desde un punto de vista utilitarista. Si se ganan las fuerzas para quedarse es porque se comprende que toda la pena vale en la medida en que contribuimos a construir desde cero, espacios en donde como sociedad venezolana todavía se pueda progresar.

Es cierto que hay fuerzas dentro del país que prefieren que las cosas se sigan haciendo solo a su manera, lo que destruye cualquier tipo de oportunidad que no sea concedida por ellos por el mero obstinamiento de dominar. Estas fuerzas se hacen aún más poderosas en la medida que se van los ciudadanos que podrían entenderlas y enfrentarlas. Mientras más personas se vayan, más tiempo permanecerán en el poder los gobernantes actuales.

¿Irse o quedarse?

Es por eso que la idea de quedarse en Venezuela ya no puede venir de una forma de “facilismo”, sino más bien de un compromiso de permanecer firmes en la tierra que queremos ver mejor, de construir desde cero a sabiendas que solo los venezolanos somos responsables y autores directos de nuestro bienestar.

Por otro lado, irse nunca ha sido la decisión más sencilla. Es la idea de dejar atrás todo lo que conocemos para buscar ser validados lo suficiente como para poder ejercer un impacto positivo en otras sociedades. Implica generar nuevas amistades, nuevos contactos laborales, y un largo etcétera.

La apuesta por quedarse en Venezuela o por migrar a otros países ahora es otra. Ambas decisiones se nivelaron en el momento en que quedarse dentro del país se hizo más serio. Porque lo que se le pide al venezolano de hoy es un momento de seriedad frente a las circunstancias que se están padeciendo. No es que irse no sea un compromiso serio, sino que quedarse nunca había exigido tanta seriedad como en este momento.

En medio de esta disyuntiva histórica, los estudiantes ucabistas deben tomarse su tiempo para decidirse entre la estadía o el exilio. No se trata solo acerca de sus posibilidades económicas o sociales futuras. Se trata de hacia dónde dirigir toda la energía constructiva que poseen, de hacia dónde se verá mejor encausada, dónde será más productiva, más necesaria.

El camino a elegir ya no es obvio, ni fácil de ninguna manera. Pero aún se puede sacar lo mejor de las circunstancias. ¿En qué país se está dispuesto a construir desde cero?

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