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Lo bueno, lo bonito y lo feo de la Feria

La universidad, como cualquier otra, tiene un sinfín de personas con características muy distintas que suelen agruparse con quienes comparten los mismos gustos e intereses. Estos grupos conformados por amigos tienden a tener sus lugares predilectos para estar en momentos libres o estudiar. En la UCAB, podemos hablar de Cafetín, Solario… ¡Y Feria!

La feria es el perfecto ejemplo para hablar de este tipo de lugares. Aunque, como en todo, hay matices entre quienes odian y aman este espacio. Por eso decidimos investigar acerca de lo bueno, lo bonito y lo feo. ¡Aquí vamos!

Lo bueno: hay opciones para comer cuando el hambre ataca

Sabemos que hay días en los que las jornadas son bastante largas y se nos queda corto el almuerzo. En esas situaciones optamos por comprarnos algo que ayude a amortiguar para sobrevivir el resto del día.

En la feria hay diferentes opciones para comer y, aunque a veces resulte un golpe a nuestro bolsillo, de vez en cuando no cae nada mal darse un regalito y comprarse algo.

Daniel Villegas, estudiante de quinto semestre de Ingeniería en Telecomunicaciones, comentó sobre lo que más le gusta comprar: “La única manera de que yo vaya a la feria es que tenga hambre y me provoquen unas cotufas del kiosquito. Son relativamente baratas y llenan. Además, tienen un sabor que te hace quererlas comprar a cada rato”.

En el caso de que se quiera comer algo más que cotufas la feria ofrece varias alternativas para saciar el apetito y comer en el caso de que el hambre ataque. Sabemos que no es fácil, pero te invitamos a dar una vuelta por cada local y evaluar cuál es la mejor opción para comprar algo en la feria y no morir en el intento.


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Lo bonito: un espacio para compartir entre amigos

Si algo identifica a la feria es que se usa para todo menos para comer lo que venden en los locales. No hay momento del día en el que se pase por ahí y no se encuentren personas socializando a lo largo y ancho el espacio.

Karen Baptista, estudiante del décimo semestre de Comunicación Social, expresó que desde que entró a la carrera ese ha sido un espacio bastante ameno para compartir entre amigos de toda la universidad. “En la feria he conocido a muchísimas personas que no solo son de mi carrera. Cuando estoy libre me gusta mucho ir hasta allá porque siempre hay alguien con quien pasar el rato, sobre todo cuando se tienen horas libres” explica.

Además de socializar y conocer personas nuevas, el espacio de la feria te permite estar al tanto de muchísimas actividades que se hacen en la universidad. Esto debido a que la mayoría de las veces, es en ese lugar donde se venden entradas para eventos, se reclutan personas para las diferentes agrupaciones de Modelo de Naciones Unidas, entre otras actividades.

Lo feo: demasiada gente, humo de cigarro y ruido

Puede que conseguir una mesa y una silla en la que puedas sentarte en la feria se torne a veces tan difícil como conseguir efectivo por las vías regulares -o no tan regulares-. Hay algunas personas que sencillamente no toleran el lugar por la gente que se la pasa ahí.

Anyuri Sarmiento, estudiante de noveno semestre de Comunicación Social, comenta que ahí se la pasan estudiantes que no tienen nada que hacer. “Puedes pasar por ahí a las 9 de la mañana y luego a las 5 de la tarde y te vas a conseguir a las mismas personas de siempre. Gente que parece que no estudia y no tiene más nada que hacer que farandulear”, afirma.

Anyuri también expresa que estar ahí se torna a veces incómodo por la cantidad de ruido que hacen, el humo de cigarro y las personas queriendo llamar la atención de alguna manera u otra.

Y es que aunque puede sonar un poco hater, no es casualidad que algunos profesores bromeen con el hecho de que sus estudiantes no aprueban sus materias, pero sí “Feria I” y “Feria II”.

En general, las opiniones acerca de este espacio son diversas. Hay quienes la aman, otros la odian y a otros sencillamente les da igual. Lo único que es innegable es que este espacio es icónico en La Católica y todos, aunque sea alguna vez, hemos estado sentados en una de esas numerosas sillas en compañía de nuestros panas.

Y tú ¿Cómo como describirías tu relación con la feria? ¿Amor u odio?

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