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Tipos de profesores

VidaUCAB

No solo los estudiantes hacemos de la UCAB, “LA UCAB”. Evidentemente hay otras personas que cumplen roles muy determinantes para que tengamos el prestigio como universidad y seamos lo que somos como institución y casa de estudio. Indudablemente, no podemos hablar de los clásicos de la uni sin hablar de su pilar fundamental: ¡los profesores!

Existen varios “tipos” de profesores dentro de sus diferentes manifestaciones. Ya sea por sus características personales y hasta físicas, su forma de dar las clases, de evaluar o corregir, ningún profesor es distinto a otro. Por eso, como siempre, tras un arduo trabajo de investigación reporteril realizado por nuestro equipo, les traemos a los clásicos tipos de profesores dentro de la U. ¿Ya sabes en cuál encaja tu profe favorito?

El que idolatras

Este es el profesor que te hace sentir que tú también puedes ser profesor. El que te hace desear ser como él cuando seas grande. Es una persona cuyo conocimiento es abrumador, en el mejor sentido, porque es demasiado y te genera un sentimiento de admiración profunda. Incluso, sabe de cosas que no necesariamente tengan que ver con la materia que estés viendo con él o ella.

Pone ejemplos de todo, se sabe la teoría de memoria (casi que da clases sin diapositivas, y si las tiene, no las lee). No necesariamente tiene buena actitud o es el más pana -pero cuando esto ocurre se convierten en las profesoras o profesores perfectos-.

El pirata

Este es el profesor que no sabes cómo está ahí, ni por qué. Los que hacen que te falte como el aire, sí,  pero en este caso de la impotencia cada vez que asistes a sus clases.

Este tipo de docentes suelen ser indiferentes con todo y normalmente son “pasables”. Aunque existe una variación bastante interesante en esta categoría. También están los que, además de ser piratas -sí porque no se conforman con eso-, son difíciles de pasar: caletreros.

Dicen que dan cosas que nunca mencionaron, son intensos con la asistencia, dan un montón de materia, libros, guías. Al final, o van todas para el parcial o no va prácticamente nada (bueno, al menos nada de lo que te estudiaste tú).


Clásicos: los panas de la Universidad


La/Él maestro (a) nato (a)

Estos son los profes que tienen una actitud de “acompañamiento” y un sentido maternal/paternal que forma parte de sus personalidades. Son los profesores que te hacen pensar “¡que cuchi es!”, -aunque no lo digas-.

Se dirige a sus alumnos en tono muy amable. Es paciente, comprensivo, explica, resuelve dudas oportunamente, responde los correos, se sabe los nombres de los alumnos y todo ese tipo de cosas. Son muy queridos por sus estudiantes con una gran facilidad -¿cómo no?- y ofrecen su ayuda y buena disposición dentro y fuera del aula.

Generalmente, de la fusión entre los que idolatras y los maestros natos nacen los padrinos de promoción más queridos y recordados.

El reparador

Con este tipo de profesores ocurre un fenómeno muy especial que veremos más adelante. No se sabe cómo pero las cuentas nunca dan y, al final, casi el 50% del salón va a reparar. Hacen el semestre/año eterno porque cuando todo el mundo ya salió de vacaciones tú sigues en la universidad “gracias” a él.

Bueno, a veces sí sabemos cómo: no hiciste un c0#! y te quedó la materia. Entonces no quieras venir a sumar puntos de donde no los hay a ver qué milagro ocurre. Con ellos hay dos escenarios: pasar o no (¡dah!).

Pasar: se puede dar de varias formas. Estudiando como un demente y aprendiéndote todo al pie de la letra y en efecto que el milagro ocurra. O te pasa… Sí, porque resulta ser de los pura bulla que te hace vivir trauma y al final te pasa, sí, te pasa, tú no pasas.

No pasar: ni que venga papá Dios pasas, y ya… Listo. Porque 9,4 es 9, y punto.

El intenso

Estos profesores están atentos hasta del paso de una mosca en su clase. Son extremadamente estrictos con la hora de entrada y de salida. No dejan entrar tarde o después de la hora establecida por ellos (ah, pero se extienden casi hasta la siguiente clase). Pareciera que vinieran con un reloj incorporado.

Pasan lista, la gente pierde su materia por inasistencia, hacen evaluaciones en clase que no se recuperan. A veces estas son sorpresa, por si “casualmente” no fue mucha gente ese día. Se obstinan si entran y salen de clases a cada rato porque “me distraen, distraen a sus compañeros y se distraen ustedes mismos”.

Si te ven con el teléfono puedes desatar su ira de intens@. Si quizá no recuerda todos los nombres, sí tiene muy presente todas las caras. “Claro cómo va a saber de qué estamos hablando Ramírez si usted no vino la semana pasada y de paso le faltan dos talleres”.


Lo bueno, lo bonito y lo feo de la Feria


El tumba birrete

Ellos no deberían existir entre los profesores… Pero, malas noticias, sí existen. Son los que tienen la fama de impasables y una  fijación con raspar a los alumnos a toda costa. Primos hermanos del reparador, padres del intenso, pero únicos en su categoría: son terribles de una manera especial.

Se ganan este nombre porque cuando tocan en décimo semestre o quinto año de la carrera pues… A más de uno se han encargado de tumbarle el birrete.

El pana

Estos profes son ¡lo máximo! Son como esos tíos chéveres de la familia. No tiene que ver solo con lo académico, es decir, pueden saber mucho o poco, dar clases magistrales, tener mucha experiencia en la docencia o no.

Son los profesores con los que vacilas un montón. De los que te provoca invitar a las rumbas o a compartir unas birras (de hecho, los invitan, y resulta genial).

Bueno, seguramente nos quedamos cortos, pero es que si no sería infinito de escribir. ¡Es que hay muchos! ¿Cuáles fusionarías o agregarías tú para crear nuevos tipos de profesores?

Escrito por Violeta Odreman.