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¿Del semestre al país que queremos?

María V. Contreras R.

El culminado segundo período académico 2016-2017 fue, por mucho, uno de los más atropellados para la comunidad ucabista. La movilización hacia el campus, la reprogramación de evaluaciones y la persecución de un futuro mejor desde las calles venezolanas fueron los tópicos que marcaron la pauta de este semestre atípico

Lo ocurrido en Venezuela a partir del mes de abril del presente año tuvo sus antecedentes en febrero de 2014. No obstante, esta nueva ‘‘causa social’’ de carácter democrático y pacífico, rebasó los niveles de todos los episodios pasados. La represión y el descontento se veían las caras diariamente, así como también la valentía y la esperanza, entre muchas otras posturas.

Cada suceso, por ajeno o cercano que fuese a la UCAB, tuvo su impacto en ella y en toda su comunidad ya que, lo que se jugaba –y mantiene en juego- forma parte de todos: el país.

Vaso medio lleno vs. Vaso medio vacío

Hablar de todo lo acontecido requiere, entre tantas cosas, de visiones y perspectivas abiertas. Quedarse con los saldos sangrientos y daños colaterales, con las violaciones a los derechos humanos y las detenciones arbitrarias sería injusto con quienes, desde su frente y trinchera, aportan al cambio. Estas sumas, en su mayoría, tienen tinte estudiantil y garra juvenil. Provienen de quienes, igualmente imposibilitados la mayor parte del tiempo para acudir a sus compromisos universitarios, toman consciencia del momento histórico que les tocó vivir y sacan provecho de ello.


“UCAB Para llevar” logró dar alegrías a los más necesitados


‘‘Creo que este semestre se pudieron hacer grandes cosas con todo el tema país, no sé’’, le escuché decir a una estudiante de periodismo. El diálogo entre ambas prosiguió sacando a colación un par de detalles: el riesgo que implicaba ello y la mala interpretación que, probablemente, habría por lo menos en un porcentaje minúsculo de los estudiantes. Esos mismos que hay de todos los tipos: desde el que solo se interesaba en ver clases, pasando por quien marchaba y luego se dedicaba a ponerse al día pese a su cansancio, hasta el que repudiaba la apatía de su entorno en aulas y pasillos.

‘‘Bueno, es verdad, ahora como reporteros no es que precisamente tenemos las condiciones ni las garantías de que nada nos pasará’’, concluyó para mi tranquilidad. Convertir a los estudiantes en ‘‘carne de cañón’’ al salir a cubrir o simplemente ir al campus no fue el propósito de un generoso grupo de docentes, y eso también forma parte de la lucha no violenta. Ideas, conocimiento y formación por encima de cualquier otra cosa.

Lo que no es atípico

Los criticones y los críticos, los apáticos y los voluntarios, los intereses personales frente a los intereses colectivos. Todos estos son escenarios y personajes de todo proceso de convivencia. Asimismo, todos estos son elementos con los cuales se debe establecer una agenda de acción para salir hacia adelante y cumplir con los objetivos previstos, sin caer en la indolencia.

Los imprevistos e infortunios durante este semestre no eran hechos controlables por muchos docentes o autoridades universitarias, y la UCAB en general como institución, podría considerarse victoriosa tras el fin de este período. ¿Los motivos? Muchos, pero en resumen, el hecho de haber mantenido y demostrado su compromiso con Venezuela, o el haber desarrollado iniciativas de ayuda y respaldo en pro de todos sus estudiantes y personal desde diversas áreas (psicológicas, legales, de primeros auxilios, etcétera); y también el continuar con sus labores académicas y administrativas, conociendo las consecuencias de un campus inactivo.

Todos estos y más son argumentos que, en medio de la nube de inconformidad que puedan atravesar muchos, recalcan el valor de la resiliencia, así como también el de la resistencia.

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