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Gerardo Ruíz

Gerardo Ruíz: «Gabinete UCAB es mi forma de retribuir el apoyo de mi universidad»

Sabrina D'Amore

Con 22 años y estudiando noveno semestre de Ingeniería Civil, Gerardo Ruíz es un joven que rompe el molde del clásico estudiante perteneciente a agrupaciones universitarias para demostrar que con motivación y mucha organización todo es posible

Todo empezó a finales del año 2013, cuando Gabinete UCAB terminaba de gestarse y empezaba a reclutar a la que sería la primera generación de jóvenes de esta agrupación. Gerardo, con apenas un año en la carrera y sin ningún tipo de experiencia previa en algún grupo o delegación, compró la idea y se adentró en lo que se convertiría en uno de los pilares base de su vida universitaria y su formación personal y profesional.

«En comparación a mis otros compañeros, yo soy de los pocos que nunca estuvo en ninguno de estos modelos que se inician en bachillerato. En mi liceo no había ningún tipo de actividades, cuando mucho educación física», explica Gerardo, quien agrega que, aunque para muchos normalmente este es un factor que desmotiva, para él fue la clave que le permitió identificar en esta agrupación una gran oportunidad de crecer y aprender. Y es que no fue menos que eso.

Después de casi cuatro años, Gerardo ya se ha desempeñado como coordinador de logística 2015 y coordinador de finanzas 2017. Solo le queda un cargo por ostentar para culminar su carrera dentro de Gabinete UCAB: asesor de delegación, el cual espera ocupar en el 2018, año en el que también finalizará sus estudios de pregrado.


«Hay que erradicar ese pensamiento de que solo quienes ya tienen experiencia previa en agrupaciones pueden tener éxito en las delegaciones a nivel universitario. No hay que entrar aprendidos, hay que entrar dispuestos a aprender…»


Pero si hay algo que define a Gerardo es el no limitarse, pues no solo ha formado parte de este grupo sino que participa activamente en muchísimas otras actividades extracurriculares, de la mano con la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DIDES) y con el rector Francisco José Virtuoso en Reto País. Además, también le gustaría participar en algún momento en Sociedad de Debate, ya que «creo que me permitiría pulir mucho más mis habilidades de oratoria, las cuales creo que aún no llegan a su óptimo».

Cabe destacar que, para este estudiante, todo lo que aporta a través de su formación y ayudando e impulsando a otros estudiantes a vivir la universidad en todos los sentidos, son una forma de retribuir a su alma máter todo el apoyo que esta le ha brindado para que pueda culminar sus estudios. «Por el alto costo de la matrícula, si no fuera por el apoyo económico que me ha brindado la UCAB, probablemente ya no estuviera aquí», explica Gerardo, a quien la universidad le otorgó una beca del 100%.


Adriana Toro en la universidad que crece y hace crecer


Más allá de la colmena

Si bien Gerardo ocupa la mayor proporción de su tiempo en las aulas de clase y en reuniones del gabinete, hay otra pasión a la que también le dedica algunas horas: las artes marciales. Desde hace ocho años ha practicado un tipo de arte marcial proveniente de Indonesia, en la que ya se desempeña como instructor. Además, desde hace tres años se inició en otra disciplina parecida pero de origen filipino.


«El tema socioeconómico es clave para mí. A través de todo lo que hago trato y trataré de retribuir a la UCAB esta oportunidad que me han otorgado…»


Asimismo, siente una gran vocación por ayudar a las comunidades. De hecho, uno de los objetivos que se ha trazado como miembro del gabinete y junto a todo el equipo es lograr replicar agrupaciones como esta en zonas aledañas a la universidad, para fomentar la participación en actividades extracurriculares por parte de los alumnos.

Según Gerardo, la meta es lograr, en primer lugar, que los jóvenes dejen de ver estas actividades como algo que «quita tiempo para formarse», y empiecen a visualizarlas como una oportunidad para «formarse mejor», para adquirir competencias extras que te diferencien del resto como profesional.

Y en segundo, permitirles vivir la experiencia para que, una vez en la universidad, estos muchachos no tengan miedo de adentrarse en el mundo de las agrupaciones por creer que no son lo suficientemente buenos o valiosos: «Si las implementamos desde el colegio podemos fomentar que ya desde primer semestre las personas quieran continuar participando en cargos de representación estudiantil, actividades extracurriculares, voluntariado, etc…». Así, sin miedo al fracaso, de la misma manera en la que él lo ha hecho.