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Greylimar

Greylimar La Cruz, la estudiante que se dejó “atrapar” por el encanto de la colmena

María V. Contreras R.

El campus de la UCAB está repleto de todo tipo de historias. Tanto sus docentes como su personal obrero y muy en especial sus estudiantes son las referencias o protagonistas de estos hechos que, módulo a módulo, logran cautivar al resto de la comunidad. Entre estas historias se encuentra la de Greylimar La Cruz, la actual representante de Acción Social por parte del Centro de Estudiantes de la Escuela de Administración y Contaduría (CEAC)

Quien conoce a Greylimar, o mejor dicho, a “Grey” como es más sencillo llamarle, rápidamente se da cuenta de que es una estudiante sin temor de ser sociable y amable. Este rasgo, desde luego, significó una gran ayuda cuando pisó @lacatólica por primera vez, ya que su primera casa de estudios fue la UCV.

En esta última estudió durante tres años (a pesar de que inicialmente también había sido admitida en la colmena) pero con el paso del tiempo su percepción de la “vida universitaria” que allí vivía fue desdibujándose al punto en que, con más valor que miedos, a los 21 decidió estudiar más cerca de su casa en busca de esa comodidad que momentáneamente no lograba sentir.

“Llegué a lo que hoy en día es mi hogar, la UCAB”, asegura de cara a un 5to semestre de Administración y con una suma de 23 años en su tiempo de vida. Los módulos,  edificios, centros de copias y kioskos, por mencionar tan solo algunas cosas del campus, consiguieron atraparla (o quizá enamorarla) en tiempo récord.

Finalmente su concepto de vida universitaria tomaba peso y forma, y mejor aún, en una de las carreras que mayor predominancia tiene dentro de la comunidad universitaria y en todo lo que al campo laboral tanto a nivel nacional como internacional se refiere.

Un cambio difícil pero nunca imposible

El hecho de estudiar Administración (una de las escuelas con mayor volumen de alumnos) fue el ingrediente secreto para su perfecta inserción en la universidad. Ahí, por suerte, tuvo la oportunidad de poner en exhibición (y también a disposición) sus habilidades numéricas, con las cuales pudo convertirse en preparadora de la materia Estadística I para los estudiantes de su escuela, cosa que le ayudó a vencer buena parte de sus miedos, temores e inseguridades.


“La elegí -refiriéndose a la UCAB- porque sentía que podía obtener lo mejor de ambos mundos: una educación de calidad y disfrutar esta etapa de mi vida”


Por si fuese poco las contiendas electorales también robaron su atención, y tras una campaña exitosa es que se desempeña actualmente como la encargada del eje de Acción Social en lo que respecta al Centro de Estudiantes de su carrera, Administración de Empresas. Además se le suele ver involucrada en múltiples actividades (como por ejemplo las recolectas de insumos) en el campus, ya que no todo necesariamente deben ser números y calculadoras porque, según sus propias palabras, “ser ucabista es ser y querer dar más” en cualquier ámbito sea posible.

La colmena haciendo de las suyas desde lo anímico hasta lo académico

Cuando ingresas a una carrera completamente distinta a lo que ya conoces con 21 años es probablemente que tus compañeros de clases estén entre los 17 y 18 en cuanto a rango de edades se refiere. No obstante, así como lo plantea su filosofía de vida, Grey considera que “nunca es tarde para cumplir tus sueños” y esto lo reafirma con cada paso que da dentro de su “nueva” alma mater.


Josh De Andrade: un ucabista en calidad de servicio


También reconoce la importancia de estar a gusto con todo aquello que haces o con las cosas que te involucras, porque ese mismo bienestar se puede proyectar en todas las ramas de tu vida. “Es increíble cómo sentirte bien en tu casa de estudios hace que cada día te superes académicamente y personalmente”, insiste.

De igual forma no tiene problema en reconocer (de manera muy enfática) que también es una persona sumamente perfeccionista e insistente, así como también servicial, lo cual le sirve como una receta secreta para encontrar el equilibrio entre una vida universitaria de excelencia (uno de los términos clave con los cuales define a la UCAB) y una estabilidad a nivel individual.

Greylimar La Cruz es uno de esos ejemplos de por qué “en todo amar y servir” es, además de una icónica frase de la comunidad Jesuíta,  un estilo de vida aplicable dentro y fuera de las aulas de clases.

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