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Las peores maneras de enterarse que Santa o el niño Jesús no existen

Mariangela Fattal

Desde pequeños nos han enseñado lo bonito que es la época navideña: el compartir con tus seres queridos, jugar en las afueras de tu casa junto a tus mejores amigos e incluso la ilusión que nos trasmite el gran día del 25 de diciembre a la medianoche para recibir nuestros regalos más anhelados.

Aquella carta que escribíamos con tanta emoción y sin importar que tan inteligible fuera, solo importaba la lista de cosas que más queríamos como obsequio. Además el niño Jesús o Santa eran como nuestros héroes perfectos y es que, ¿qué niño no ama un juguete nuevo, un regalo más a la lista de deseos? Todos, alguna vez, pasamos por este gran engaño que nuestros padres (que igual amamos) nos hicieron creer.

Y aunque suele sonar gracioso en estos tiempos, cuando ya somos adultos y tenemos conciencia de lo que realmente pasa, existió una vez donde rompimos en llanto y nos desilusionamos al enterarnos que ¡NO ERA REAL!

Y para ser concretos, tenemos que recalcar que todos pasamos por esto y no es ningún chiste al decir que fue lo peor que nos pudo pasar cuando éramos niños. Es por eso que te traemos las peores maneras de enterarse que santa o el niño Jesús no existen, basándonos en hechos MUY reales.


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El chismoso de la esquina

Siempre en nuestra infancia tuvimos a algún amigo cercano que no creía en fantasías o en su momento ya era consiente que estos” héroes” no eran reales, ya sea recordándotelo cada día o haciéndote creer en sus palabras; convenciéndote de la peor manera que Santa o el niño Jesús eran parte de tu imaginación, creando un remolino de ideas que ni tú mismo entendías.

Pues el niño chismoso tenía mucha razón.

El hermano/a mayor

Nos queda muy claro que tener un hermano mayor es mucho más complicado de lo que parece, y estamos al tanto de las razones del porqué. Hacernos la vida imposible es uno de sus principios más importantes y si te ganas una discusión con él/ella, no faltará el “ellos no existen, son papá y mamá”.

Sé su sirviente y nunca te pasará esto.

No te confíes, no lo seas. Igual lo sabrás algún día (consejo de hermana menor).

El regalo que no querías

Si no fue un amigo ni tu hermano mayor, de seguro fue el regalo incorrecto. Y esto nos pasó a la mayoría: Santa a veces no podía darte exactamente lo que querías: “un unicornio de arcoíris, poderes como Superman, ser una estrella de rock”, eran regalos muy futuristas y claramente, imposibles. Fue la peor tragedia el no tener el regalo que deseabas, te generaba una tristeza increíble, quizás… de esa forma dejaste de creer en Santa y empezaste a cuestionar quién era realmente.

Típico: Los Padres

Siempre pasa lo más común: ver a tus padres colocar los regalos bajo el árbol y actuar de manera extraña, asegurándose de que no te dieses cuenta.

Error: padres 0 – hijos 1.

Para la próxima no compren los regalos un día antes o disimulen un poco más. Igual agradecemos el esfuerzo que han hecho.


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Sin embargo, lo poco que duraron nuestras creencias valió la pena, pues aprendimos muchas cosas que nos serán de ayuda al ser más grandes, entre ellas, el valorar las pequeñas cosas que nos obsequiaban, por más que no fuese el tener superpoderes.

Felices navidades y esperamos que a sus hijos no les pase lo mismo que a nosotros.