¡Hola! Soy Devony Ramírez, estudio Ingeniería Informática y estoy en mi quinto semestre. Hoy no vengo a hablarles de código, sino de una de las experiencias más increíbles que he tenido en la UCAB: ser parte del programa Estudiante Tutor (@est.ucab.ing).

Desde que pisé la universidad, me llamó la atención eso de que los mismos estudiantes ayudaran a otros. Pero la verdadera «chispa» se encendió en el segundo semestre cuando cursé Matemáticas Discretas. Tuve un profesor con tanta vocación que me contagió su pasión por la materia. Al ver que a muchos de mis amigos se les hacía cuesta arriba, sentí que no podía quedarme de brazos cruzados. Mi motivación inicial fue simple: ayudar a mis compañeros a ver que lo difícil también puede ser divertido.

Más que explicar, es conectar

Ser tutora me enseñó que dar una clase no es solo pararse frente a una pizarra y soltar fórmulas. Se trata de conectar. Aprendí que cada persona tiene su propio ritmo y que la empatía es tan importante como saberse la teoría.

Al explicar, redescubrí la materia. Ya no solo la veía como estudiante, sino como alguien que debía transformar lo complejo en algo clarito y sencillo. Si logras que alguien pierda el miedo a un ejercicio, ya ganaste.

Mis consejos de oro para organizar tus tutorías

Si estás pensando en lanzarte como tutor o ya lo eres, aquí te dejo lo que a mí me funcionó para no descuidar mi propia carrera ni mi vida social:

  • Ponte un horario real: No intentes ayudar a todo el mundo a toda hora. Yo establecí bloques de tiempo estimados para las tutorías. Si sabes que de 2:00 p.m. a 4:00 p.m. eres tutora, respeta ese bloque y el resto del tiempo úsalo para tus tareas o para salir con tus amigos.
  • La regla de la «explicación sencilla»: Si no puedes explicar un concepto sin usar palabras rebuscadas, es que aún no lo dominas del todo. Practica explicando como si le hablaras a un pana que no sabe nada del tema.
  • Escucha activa: Antes de empezar a organizar tu clase, pregunta: «¿En qué parte exacta te perdiste?» puede ser de forma presencial o virtual por medio de Whatsapp. A veces el problema no es todo el tema, sino un pequeño detalle del principio.
  • Balance académico-social: Organizarte te da libertad. No sacrifiques tus momentos de descanso; un tutor agotado no explica bien. Usa herramientas como Google Calendar o una agenda para que visualices tus huecos libres.

El conocimiento crece cuando se comparte

Hoy valoro mucho más el esfuerzo de mis profesores. He fortalecido mi paciencia, mi comunicación y, sobre todo, he aprendido de mis propios alumnos. En cada sesión, mientras ellos aprendían de mí, yo aprendía de sus diferentes formas de ver el mundo.

Si tienes ese deseo de ayudar, ¡hazlo! No hay nada más satisfactorio que ver la cara de alivio de un compañero cuando por fin entiende ese ejercicio que parecía imposible.